miércoles, 4 de agosto de 2010

LIBERTAD O CAPRICHO

De Carlos Francia
(Gahabrield)










Personajes:
Angélica
Doctor
Rodrigo
La del espejo



En la habitación de un hospital se encuentra Angélica de 17 años, espera sentada en n mueble a que su padre despierte. Rodrigo acostado en la camilla. Conectado a muchos cables.
Rodrigo abre los ojos.

Angélica: ¡Enfermera! ¡¡Doctor! ¡Alguien! Mi papa se despertó

(Entra el doctor)

Doctor: ¡Que sorpresa! Esto si que es inesperado, pero es una buena noticia, (pausa) (a Angélica) ¿puedes esperar afuera un momento por favor? Necesito hacerle un chequeo a ver si esta bien.

Angélica: ¡Con gusto doctor! (un poco arrogante)

(Fuera luces)


Suben luces. Angélica en el cuarto con Rodrigo

Angelica: Papá ¿me escuchas? Que bueno que despertaste, ya solo hay que espera que te den de alta para que te pares de aquí y nos vallamos a la casa.

Rodrigo: si hija, claro (pausa) claro que te escucho (carraspeo) ¿me das un poco de agua por favor? (angelical le da agua, ya falta poco para que me dejen salir de aquí, pero hay un pequeño detalle, no me voy a poder parar.

Angelica: ay papa por favor no me jodas si el doctor dice que puedes, entonces si puedes.

Rodrigo: ese es el problema, el doctor no me dijo que podía.

Angelica: Bueno pero eso se soluciona, se le pregunta y ya (un poco nerviosa)

Rodrigo: (respira profundo) ya va, creo que no me he explicado bien…

Angelica: (lo interrumpe) claro que si, el doctor no te ha dado de alta.

Rodrigo: ¿Angelica por favor me dejas terminar? El doctor… el doctor… me dejo bien claro que… que… que no caminaría otra vez.

Angelica: (sorprendida) ¿queeeee?, no, esto no me puede estar pasando a mi, esto no puede ser. Mi mama se muere y ¡mi padre paralítico? ¡No, esto es un juego! (en shock) ¡pare mi vida todo este tiempo mientras despertabas para esto!

Rodrigo: (llora) lamento mucho que “te este pasando a ti” pero no creo que sea mi culpa.

Angelica: Claro que lo es, si hubieses puesto atención al camino, el carro no se habría volteado y mi mama estaría aquí, ayudándome a superar esto.

(Entra el doctor)

Doctor: Permiso ¿interrumpo?

Rodrigo: no doctor, ya le dije a mi niña lo que sucedía.

Doctor: Angélica, debes tener mucha paciencia, no se sabe si tendrá posibilidad de pararse de nuevo, para eso le haremos pruebas periódicamente. (Angélica sale molesta) (a Rodrigo) creo que quien debe tener paciencia eres tu.

Rodrigo: si, ella siempre ha sido un poco volátil.

Doctor: Bueno, ya los papeles están listos, cuando quieras te puedes ir de nuevo a tu casa y nos vemos en un mes.

(Fuera luces).

































Escena II

Iluminación normal. La sala de una casa moderna, algunos cuadros de Picasso y la inconfundible “Mona Lisa” de Da Vinci. Un sofá grande al centro, dos mesas, una a cada lado del sofá, una mesita central, fotos de la familia en ella.
Entran Angélica y Rodrigo, el en silla de ruedas, Angélica lo ayuda a movilizarse nada contenta.


Angélica: Imagino que contrataras a una enfermera, porque sinceramente – y espero no te moleste- yo no pienso seguir con mi vida en “stop” por ti.

Rodrigo. (Triste) tranquila… pero primero tengo que poner al día las cuentas, por unos días por lo menos, podrías ayudarme si no es abuso.

Angélica: ¿me queda otra opción?

Rodrigo: yo jamás te he pedido nada y te he dado todo lo que tu has pedido, solo te lo digo porque de verdad lo necesito.

Angélica: (se aparta) si claro, lo necesitas, ya pase bastante tiempo sola porque ni siquiera mi abuela llego (van bajando las luces y solo queda iluminada ella) ¡Ya. Hasta aquí llego mi vida social, se acabaron la fiestas, las salidas, cine. Se acabo todo por cuidar a… ay por cuidarlo a el. Ojala y de verdad camine otra vez. No creo que soporte cuidarlo.

(Se escuchan gritos de Rodrigo, suben luces, un baño, Rodrigo en el piso de la ducha)

Rodrigo: ¡Coño de la madre! (frustrado) ¡Esta maldita silla no me deja hacer nada (a Angélica) ¡coño ayúdame! (se arrastra por el piso) Angélica ayúdame por favor…
Angélica te estoy Hablando coño! ¡Ayúdame! ¡Angélica!
(Bajan luces nuevamente, solo queda Angélica iluminada, perpleja viendo al publico por unos segundos. Suben luces. Continua en la sala).

Rodrigo: ¡Angélica, Angélica te estoy hablando!

Angélica: (vuelve en si) ¡que coño! Ya, ya te voy a recoger!

Rodrigo: ¿recoger de donde? ¿Estas bien? De repente te quedaste en blanco sin decir nada, no me asustes.

Angélica: Ay papa aquí el enfermo eres tu así que no me vengas con cuentos.


(Sale)

Rodrigo: Ay señor, yo se que quizá yo tuve la culpa pero solo te pido que me ayudes con mi niña, dale fuerzas para poder tratar conmigo.

(bajan luces)
Escena III

En la sala se ilumina solo a Angélica en el sofá, con un celular en las manos leyendo en voz alta unos mensajes de texto y respondiéndolos.

Angélica: (lee) ¿Qué paso mija, te vienes con nosotros esta noche? ¡te estamos esperando!

Angélica: (responde en voz alta) No marica que va, con mi papa así, ahorita no puedo salir… enviar…

Angélica: (lee) no joda, bueno amiga paciencia. Esperemos la próxima si vengas

Angélica: (responde en voz alta) Si vale, aunque quiero, hoy no puedo… chao… (Pausa) (Suelta el teléfono) me voy o no me voy? Si quiero ir. Además el esta dormido… ay no mejor me quedo aquí uno nunca sabe. (Toma el teléfono) enviar… esto va a ser mi vida, esclavizada cuidando a mi padre, ¿Quién sabe hasta cuando? No, yo de verdad esta no me la calo, o no por mucho tiempo… (Toma el teléfono y llama, voz en off del doctor).

Doctor: ¡si buenas tardes!

Angélica: buenas ¿Doctor Andrade? Es Angélica, la hija de Rodrigo Manrique, solo quería saber como habían salido los exámenes de mi papá.

Doctor: Angélica, pues, no te voy a mentir, la columna de tu padre esta uy lesionada, en la rehabilitación no ha mostrado ninguna mejoría y su estado de animo no ayuda. Tu debes darle mucha apoyo y fuerza para que ponga de su parte.

(Mientras el doctor habla angélica hace caras de fastidio)

Angélica: Si doctor, (simula llorar) eso es lo que hago, pero es muy difícil para mi, luego de perder a mi madre. Esto no es fácil.

Doctor: Lo se niña, pero debes poner lo mejor de ti, y disculpa que te deje así pero tengo algunas cosas que hacer en la clínica.

Angélica: (Aun llorando) bueno doctor muchas gracias (lanza el teléfono, se calma) ¡¿Fuerza?! Darle fuerza, que arrecho, eso necesito yo para cargar con el

(Entra Rodrigo en la silla de ruedas)


Rodrigo: ¿Con quien Hablabas?

Angélica: ¿te interesa?

Rodrigo: a mi no me hables así, que sea como sea soy tu padre.

(se para tras el, toma la silla de ruedas y le habla al oído)
Angélica: ¿y que? ¿Te vas a parar milagrosamente y me vas a pegar? ¡Ay mira, no puedes!


(Rodrigo se acerca al proscenio, Angélica sigue retándolo, solo se ilumina el, se ve molesto, se para de la silla. Vuelven luces)

Rodrigo: (desquiciado) Ay mira, me pare milagrosamente (se dirige con furia hasta donde esta angélica y le pega repetidas veces en la cara) vez, si pude (Angélica llora) siempre te dimos lo que quisiste, como mínimo te pido un poco de compasión (va a la silla, iluminado el solo, se sienta nuevamente y llora. Suben luces, angélica sigue retándolo).

Angélica: ¿Qué y ahora por que lloras? ¿Sabes que? No me importa, yo me voy (sale).

Rodrigo: dios mío, por favor perdóname, no debo ni siquiera pensar esas cosas, es mi hija, tu sabes que yo no soy capaz de hacerle daño… solo pido compasión. Me conformo con su lastima. Soy su padre ¿será mucho pedir?

(Fuera luces)






























Escena VI

El cuarto de Angélica, una cama “Queen” con muchas almohadas y peluches. Una mesa de noche al lado derecho de la cama, un gran espejo del otro lado. Angélica frente al espejo, detrás del espejo se ve otra muchacha con la misma ropa y el mismo peinado de Angélica pero con la mitad de la cara blanca y la otra negra. Mientra Angélica se peina, le habla “la del espejo”.


La del espejo: Mi angi, algo debes hacer, tu vida no se puede resumir a cuidar a tu padre, tanto esperar a ver que pasaba para soportar esto, años de cuidado y de llamadas a plena madrugada porque quiere ir al baño. (Pausa) bueno pero le puedo poner un pañal (pausa) jajaja, debe ser que el va a dejar que le ponga un pañal. (Pausa) bueno cualquier otra cosa pues. Debe haber alguna salida. Algo más… (Pausa larga)

Angélica: ¿Cómo puede pasar esto por mi mente?

La del espejo: No te hagas la gafa que bastante que lo hemos pensado

Angélica: ¡Coño pero no me creo capaz! ¡Uno no siempre hace lo que piensa!

La del espejo: Bueno pero piensa mamita (da la vuelta por el espejo y se para detrás de angélica). Después de eso hasta tendemos plata, seremos libres, tu puedes salir cuando quieras y yo haría lo que se me antoje en ese momento. No es tan difícil (saca una caja de pastillas) puede ser en la comida.

(Angélica se sienta en la cama, la del espejo camina de un lado a otro mientras muestra opciones)

La del espejo: no, pero con eso se darán cuenta, ah ya se (saca un termómetro) ¡Mercurio! L puede morder y tragárselo accidentalmente.

Angélica: (un poco asustada pero emocionada) no, pero como voy a hacer algo así, como sea es mi papa, aunque molesta como el solo…

La del espejo: y apenas comienza…

(Bajan luces, solo angélica, ahora con la mitad de la cara blanca y la otra negra, saca una inyectadota).

Angélica: (ve la inyectadota) ¡aire! ¡Más natural no puede ser! ¡Eso creo!
(Ríe a carcajadas)

(Fuera luces)






Escena V

El cuarto de Rodrigo, una cama “Queen”. Una mesa de noche al lado derecho de la cama, el cuadro “El grito” del noruego en el copete de la cama. Rodrigo sentado en la cama. Un closet a uno de los lados. Cerca del closet la puerta del baño. La silla de ruedas cerca de la cama

Rodrigo: ¿Angélica?, mi amor… ¿Angélica? Ven acá por favor… (Hace el intento de alcanzar la silla con la mano. No puede y grita). ¡Angélica! Coño necesito pararme…
(Se mueve como puede en la cama hasta tocar la silla de ruedas pero se cae de la cama)
(Llora de impotencia) maldición, que frustración… (Intenta levantarse) ¡Angélica ayúdame! (se va arrastrando hacia la puerta del baño).

(Entra Angélica)

Angélica: (fastidiada, sin maquillaje y en pijamas) aquí estoy ¿que paso? (lo ve en el piso) ¿Qué haces ahí?

Rodrigo: Coño por lo menos ayúdame a pararme… (Angélica lo ayuda) ¿Qué hacías? Te estuve llamando un largo rato.

Angélica: te dije que contrataras a una enfermera.

Rodrigo: te dije que te esperaras un tiempo

(Angélica se para detrás de el, aparece la del espejo con la cara pintada igual y se para al lado de angélica, viendo el publico y habla al unísono con angélica).

Angélica: ¿pa., me disculpas? Yo no me quiero portar de esta manera, pero debes entender, no es fácil asimilar. Se muere mi mama, mi papa queda en silla de ruedas. (Llora) mi vida social termina (lo lleva hasta la luz que sale del baño) me encierro en un mundo estático sin posibilidades de turbulencias, de verdad no quiero pero debo hacerlo… papa, ¿sabes que te amo?

(Mientras angélica llora, la del espejo no, pero sigue hablando)

Rodrigo: Si hija yo también, yo también te amo!

(Angélica saca la inyectadota, la carga de aire, Rodrigo solo ve la sombra de lo que sucede, llora, se orina, angélica inyecta el aire en el cuello, cae su cabeza como cuando duermen los ancianos, lo lleva al closet, lo encierra ahí)

La del espejo: (mientras angélica encierra el cadáver) ella no quería hacerlo, pero debía… (Ríe desenfrenada) soy libre, soy libre.

(Bajan luces)
Fin

CARLOS FRANCIA

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