viernes, 9 de julio de 2010

“Minutos”“Hasta el último minuto tienen sesenta segundos”

Alumna: María José Mata
Cátedra: Dramaturgia Teatral

Esc. I
Se ve Miguel vestido de ejecutivo con un traje viejo, unos zapatos en mal estado. Esta sobre un puente contemplando la altura del mismo. Nervioso y un poco indeciso se sienta en el borde del puente y comienza a rezar, cada vez más nervioso, acelera la oración y va subiendo el tono de voz.
MIGUEL: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre venga a nosotros tu reino, hágase señor su voluntad así en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día…
Siente unos pasos, detiene el rezo y se mantiene prevenido
¿Quién anda ahí?...
Sale Alejandro quien viste de manera elegante y su traje a diferencia del de Miguel es fino y los zapatos están pulidos y nuevos.
ALEJANDRO: ¡Buenas Tardes! Caballero
MIGUEL: ¡Buenas Tardes!
ALEJANDRO: ¡Buenas tardes, caballero!
MIGUEL: ¿Qué hace aquí?
ALEJANDRO: Lo siento no creo que eso sea asunto suyo. Vine porque sentí la necesidad de hacerlo
MIGUEL: el que lo siente soy yo, no puede estar aquí
ALEJANDRO: ¿y eso por qué?
MIGUEL: porque... porque... porque no
ALEJANDRO: No comprendo
MIGUEL: No pu-e-de es-tar aquí ¿Ahora si comprende?
ALEJANDRO: Pero tiene que haber una razón
MIGUEL: porque quiero estar solo
ALEJANDRO: pues váyase
MIGUEL: ¡No!
ALEJANDRO: por favor señor, necesito este lugar por un momento
MIGUEL: yo también
ALEJANDRO: pues entonces nos quedamos los dos
Alejandro camina por el espacio, Miguel permanece inmóvil. Larga Pausa
MIGUEL: Me voy a suicidar
ALEJANDRO: ¿perdón?
MIGUEL: ¿Usted como que es sordo?
ALEJANDRO: no, lo que pasa es que me deja usted atónito. En una pata como quien dice
MIGUEL: Bueno ahora use las dos y váyase
ALEJANDRO: ¿y por qué lo quiere hacer?
MIGUEL: no se
ALEJANDRO: ¿No está seguro?
MIGUEL: no... no sé
ALEJANDRO: lo puedo entender
MIGUEL: ¿Cómo me puede entender usted si ni siquiera me conoce? Además mírese a simple vista se nota que nunca ha pasado trabajo
ALEJANDRO: Se equivoca las apariencias engañan
MIGUEL: todo iba bien hasta que usted llego (se lanza en el suelo a llorar)
ALEJANDRO: oiga, oiga, no llore. Véalo por el lado positivo a lo mejor no le toca morir hoy
MIGUEL: ¿Cómo no? si ya no hayo que hacer ni qué hacer con esta vida tan jodida
ALEJANDRO: Créame que puedo entender cualquier cosa. Vamos levántese (ayudándolo a levantar) cuénteme que le pasa. Las penas compartidas pesan menos.
MIGUEL: todo en mi vida he pasado trabajo y hambre, desde pequeño trabajo y nunca he hecho las tres comidas diarias. Mi madre me violaba, me fui de mi casa cuando tenía 13 años, empecé a vivir en una casa hogar, nadie nunca me adopto, llegó la hora de salir de ahí y por andar de regalado preñe a una muchacha y por no tener plata para mantenerlos, ella aborto con cualquier médico y adiós luz que te apagaste para los dos, tengo ya casi un año durmiendo en un albergue, comiendo de la basura y buscando trabajo pero nada. Ah! y sin dejar a un lado que me ha tocado robar y hoy siento que ya no puedo más, nada de lo que he hecho vale la pena, que mierda todo. (Se sube nuevamente al muro. Pausa)
ALEJANDRO: ¡Guao! Gracias...
MIGUEL: ¿Gracias por qué?
ALEJANDRO: Por hacerme ver que el querer suicidarme es un error
MIGUEL: ¡¿Cómo?!
ALEJANDRO: Nada… baje de ahí
MIGUEL: ¿Qué ha dicho usted?
ALEJANDRO: que baje de ahí
MIGUEL: No, me refiero a lo de suicidarse
ALEJANDRO: …
MIGUEL: dígame o me lanzo
ALEJANDRO: ok, ok… está bien tu ganas (pausa). Mi esposa murió hace un par de meses de SIDA, no supe sino hasta el final lo que era… (Miguel comienza a bajarse del muro) ella siempre me lo oculto y yo como el mismo idiota nunca busque mas allá y lo peor es que se contagio por acostarse con un tipo que no se sabe ni de donde salió… cuando la vi tan enferma llegue a ser tan estúpido que creí que era cáncer u otra cosa pero nunca pensé que fuera eso (pausa). Y como si fuera poco tengo una hija de seis años que está pagando las consecuencias de su madre y se me está muriendo, la enfermedad está muy avanzada y ya no hayo que decirle… no puedo más con esto
MIGUEL: Disculpe pero… ¿Esta seguro que es su hijo?
ALEJANDRO: Sí, para mayor arrechera es mi hija
MIGUEL: ¿Qué?... ¿no la quiere?
ALEJANDRO: ¡Ja! No es eso, todo lo contrario
MIGUEL: ¿Y la iba a dejar sola?
ALEJANDRO: No pensaba en eso, por eso te di las gracias. Me di cuenta que mi vida no es tan miserable como creía
MIGUEL: ¿Me estás diciendo miserable?
ALEJANDRO: No, jamás
MIGUEL: ¿Crees que tu vida vale más que la mía?
ALEJANDRO: No en lo absoluto. Solo que veo que tú has pasado mucho trabajo y tienes razón para querer morir, mientras que yo solo soy un cobarde que quiere huir de sus problemas
MIGUEL: hable claro que esta cagao
ALEJANDRO: No, claro que no…
MIGUEL: cagao, cagao… (Continúa repitiéndolo haciendo una canción)
ALEJANDRO: (se monta en el muro)
MIGUEL: ¡Hey! ¿Qué haces?
ALEJANDRO: Mostrarte que no soy un cagao
MIGUEL: ¡Ay! pero tú no aguantas una bromita… bájate por tu hija
ALEJANDRO: (se baja)
MIGUEL: ¿Viste que eres un cagao?
ALEJANDRO: ¡Tú estás loco chico!
MIGUEL: no me quiero morir (llora)
ALEJANDRO: Pues entonces no te lances
MIGUEL: Tengo que hacerlo ya no quiero vivir
ALEJANDRO: ¿te encuentras bien?
MIGUEL: no
ALEJANDRO: ¿Quieres que te ayude?
MIGUEL: si
ALEJANDRO: ¿Cómo puedo hacer?
MIGUEL: Ayúdame a lanzarme
ALEJANDRO: no puedo eso sería complicidad
MIGUEL: prometo no decir nada
ALEJANDRO: no se trata de que hables, se trata de que no pudiera vivir con eso y después querré morir nuevamente
MIGUEL: bueno me la debes, de no ser por mí ya estarías muerto
ALEJANDRO: ciertamente
MIGUEL: ¿me estás diciendo miserable otra vez?
ALEJANDRO: no, solo que mi conciencia si habla
MIGUEL: la mía hace años decidió callar
ALEJANDRO: ¿de verdad quieres morir?
MIGUEL: ahora que lo pienso no recuerdo la última vez que la escuche
ALEJANDRO: ¡Quizás yo pueda ofrecerte trabajo!
MIGUEL: (aun sin escucharlo) era una voz dulce y cariñosa
ALEJANDRO: Hablemos acerca de lo que sabes hacer
MIGUEL: ¿si muero ella iría conmigo?
ALEJANDRO: comencemos por presentarnos (le estira la mano) Alejandro
MIGUEL: seguramente, si la llamo cuando salte a lo mejor se compadece de mi y vuelve
ALEJANDRO: joven… joven
MIGUEL: si ¿diga?
ALEJANDRO: su nombre es…
MIGUEL: Miguel
ALEJANDRO: Mucho gusto
MIGUEL: y su nombre es…
ALEJANDRO: (extrañado) Alejandro
MIGUEL: …
ALEJANDRO: …
Larga pausa
MIGUEL: ¿en que estábamos?
ALEJANDRO: ¿en qué te querías lanzar?
MIGUEL: ¿yo? Ni que estuviera loco
ALEJANDRO: claro que si, usted estaba a punto…
MIGUEL: (mirándolo fijamente) ¿se encuentra bien?
ALEJANDRO: perfectamente ¿Por qué lo pregunta?
MIGUEL: porque sus actitudes no son las de un hombre normal
ALEJANDRO: ¿Y que es un hombre normal?
MIGUEL: no se, así se dice “conducta de un hombre normal”
ALEJANDRO: pero tiene lógica
MIGUEL: ¿a que vino usted?
ALEJANDRO: ya le dije
MIGUEL: ¿está seguro?
ALEJANDRO: totalmente
MIGUEL: bueno repítamelo
ALEJANDRO: Venia a suicidarme
MIGUEL: ¡Dios mío!... ¿y como iba a hacer eso?
ALEJANDRO: lanzándome desde aquí (señala el puente)
MIGUEL: (se asoma contemplando la altura) pero es que acaso usted no se ha dado cuenta de que podría matarse
ALEJANDRO: bueno esa es la idea del suicidio
MIGUEL: pero mire esa altura, al llegar allá abajo seguro no quedaría rastro de usted… sería interesante probar
ALEJANDRO: No gracias
MIGUEL: usted se imagina a mitad de camino se explotaría por dentro de la presión del aire, no podría respirar, la sangre dejaría de correr por sus venas, le pasaría por la cabeza todas las cosas que hizo y que dejo de hacer, se arrepentiría y ya no podría regresar, la desesperación lo hará llorar y cuando menos se dé cuenta estallara contra el suelo y sería notica, los carros se detendrían y la gente se bajaría a observar… excitante
ALEJANDRO: (espantado) prefiero dejarlo así
MIGUEL: ¿está usted seguro?
ALEJANDRO: si, créame que si
MIGUEL: bueno como quiera, hasta luego
ALEJANDRO: ¿a dónde va?
MIGUEL: a tomarme algo, tengo la garganta seca
ALEJANDRO: lo acompaño
Salen. Se oyen disparos, gritos, se proyecta un video donde se refleja una balacera en la que caen heridos Alejandro y Miguel. Telón

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