Irene una mujer invalida a raíz de un accidente de tránsito, se encuentra en su habitación recordando los momentos en que se sentía plenamente feliz, pero cuando vuelve a la realidad se vuelve amargada y ofuscada.
IRENE: (LLORANDO) Por qué dios mío, por qué me tiene que estar pasando esto a mí. yo que era tan feliz, (PAUSA) ahora, aquí, postrada en esta silla sin poder hacer nada. Me la pasó de la casa para la terapia, (PAUSA) ¿para qué?, para nada por qué no me mejoro.>
MARIO: Hola cariño, ¿Cómo te fue en la terapia? (PAUSA) ¿Dime pues que te dijeron los médicos? (IRENE LO VE MAL), no me veas así mi vida. ¿Solo quiero saber cómo te fue?
IRENE: ¿Cómo crees que me fue? ¡Es que no me ves!
MARIO: Si, te veo, claro que te veo. Pero si te pregunto, es para tener un tema de que hablar!
IRENE: Un tema Mario, ¡tu si eres cínico! ¿Quién quiere hablar en estos momentos? Nadie. ¿Tú quieres hablar de algo?
MARIO: Claro mi vida no me gusta llegar a la casa y encontrar tu silencio, y tus malas caras. Solo quiero que seas feliz mi amor!
IRENE: hay Mario tú si eres iluso. ¿Quién puede ser feliz? Ya esa palabra no existe en mi diccionario, es más nunca existió, ni la conozco!
MARIO: Qué dices Irene, ¿tú no eres feliz conmigo?
IRENE: ¿Quien puede ser feliz en estos momentos? Yo lo que quiero es que me dejes en paz, vete de mi casa, no te soporto!
MARIO: Bueno, si eso es lo que quieres, no te voy a complacer, porque sé que lo que estás diciendo no lo sientes realmente. Estas muy equivocada si crees que te voy a dejar sola con todo esto! (MOLESTO) Vamos a dejar el temas hasta aquí, para que no sigas diciendo cosas de las que te puedas arrepentir después!
IRENE: Perdóname Mario. Es que tengo miedo, miedo de que te canses, que me dejes sola con todo esto, ¡yo no puedo más!
MARIO:(MIRANDOLA) En mis planes no está dejarte eso te lo aseguro.
IRENE: Si, demuéstramelo pues si estas tan seguro
MARIO: (SIN PERDER LA PACIENCIA) Vas a empezar otra vez Irene, Como quieres que te lo demuestre, no te parece suficiente todo lo que hago para no pelear, para soportar todo lo que dices, lo mal que me tratas, piensa un poco en nuestra relación
IRENE: (AMARGADA) Lo que me faltaba pues, ahora el victima de la partida eres tú, no me vengas a sacar nada en cara ahora. (DANDOSELA DE VICTIMA) Este no es el momento, ¡no ves mi estado!
MARIO: No te estoy sacando nada en cara, solo quiero que me comprendas a mí, y que tú no estás sufriendo sola. ¿Qué crees tú? ¿Qué esto no me afecta a mí? A mí también me afecta tu “estado”
IRENE: Claro que no te afecta, por favor, ¿dime en que te afecta? Tú tienes tus dos piernas y vas para donde se te plazca.
MARIO: Irene, por favor, salgo porque tengo que trabajar y porque soy el sustento de esta casa, deberías estar agradecida, pero ya veo que no es así. Tú crees que la vida tiene que girar en torno tuyo y estas muy equivocada. (PAUSA) Yo te amo, y solo con verte así, se me rompe el corazón, me duele mucho Irene, daría la vida por verte de pie de nuevo.
IRENE: Sabes que Mario, yo no quiero tu lastima, Y…
MARIO: (LA AGARRA DE LAS MANOS) No es lastima mi vida, es, es amor y solo quiero que lo entiendas.
IRENE: Lo que pasa Mario es que estoy cansada de lo mismo, todos los días en la terapia y yo igual, para eso me quedo en mi casa y punto.
MARIO: Nada de eso Irene, ni sueñes que vas a abandonar la terapia, así tenga que llevarte yo mismo
IRENE: Cállate Mario, si tu nunca me has acompañado, además, no entiendes que no quiero ir a perder mi tiempo. Yo lo único que deseo es morirme.
MARIO: ¿Y morirte por qué? ¿Por qué estas paralítica? Por favor Irene esas no son excusas para que una persona se quiera morir. Deja ya la manipulación, que me esta cansando.
IRENE: Claro tu lo dices porque no eres tu el que esta postrado, no sabes lo que siente una persona que se encuentra en esta situación y yo también me estoy cansando.
MARIO: No lo sé, pero tú tampoco te imaginas ni te pasa por la cabeza como me siento yo. ¿O te lo has preguntado? Yo no quiero seguir discutiendo más Irene, ya tengo suficiente con toda esta situación. Solo quiero que no pierdas la FE. Eso es lo último que se pierde en la vida!
IRENE: (DESILUSIONADA) cual fe Mario, eso lo perdí hace tiempo, ¿para qué sirve la fe?
MARIO: Con la fe, te puedes sentir mucho mejor, puedes tener armonía, se le buscan soluciones a los conflictos! Si tienes fe, tienes esperanzas Irene. Por algo dicen que la fe mueve montañas!
IRENE: Moverá montañas, pero no mis piernas!
MARIO: No pienses así Irene, ¿tú te has puesto a analizar tu situación? Y respóndeme con el corazón, no para salir del paso y seguir discutiendo!
IRENE: (PENSATIVA) Creo que sí, o no, no estoy segura!
MARIO: Porque no piensas que esta es una oportunidad que te ha dado la vida, gastas tu tiempo en puro pelear y no en hacer nada productivo.
IRENE Coño tremenda oportunidad, que me dio.
MARIO: Si Irene, porque a pesar de tu situación que es pasajera, no te falta comida, estas cómoda en tu casa, podrías hacer manualidades tienes tus dos manos, leer libros de autoayuda o lecturas de tu interés, también afianzar tu fe para que sientas paz.
IRENE: no me sirve de nada, todo lo que tengo!
MARIO: No te sirve porque no quieres que te sirva esa es la única razón. Tienes la posibilidad de obtener aprendizajes que te van a fortalecer mientras te encuentras en esta situación.
IRENE: Lo que tu digas Mario. Vamos a cambiar de tema
MARIO: Lo que yo diga no, Irene es la verdad, que yo sepa tú estás incapacitada, no muerta... sabes que!! Voy a salir a tomar aire fresco, porque me estoy contaminando!
ABRE LA PUERTA Y ESTA DILIA LA MAMA DE IRENE QUE VIENE A VISITAR Y AYUDAR A SU HIJA.
MARIO: Como esta señora Dilia.
DILIA: Bien. Gracias a dios. Dios te bendiga Irene (LE DA UN BESO EN LA FRENTE). Como te has sentido. ¿Te preparo un cafecito?
IRENE: Que cafecito y que nada. ¿Cómo me voy a sentir? (AMARGADA) ¡mal no ven que estoy mal!!!
DILIA: Hay mi niña ¿Qué puedo hacer para que te sientas bien?
IRENE: Nada que puedes hacer tú. Tú también vienes con el fastidio. El mismo temita.
DILIA: El mismo temita de que mi niña. Pero que es lo que te pasa por qué te comportas así.
IRENE: Como que porque me comporto así, te parece poco que no pueda caminar. Me estoy volviendo loca es que no lo ven, loca.
DILIA: Bueno Irene si te estás volviendo loca vamos a tener que internarte, ¿eso es lo que realmente quieres?
IRENE: Déjate de tonterías, no jodas yo lo que quiero es caminar, quiero que me dejen en paz y se vayan. MARIO, MARIO
DILIA: Mario no está, salió cuando yo llegue.
IRENE: Como que se fue. ¿Te dijo para donde iba?
DILIA: A mí no me dijo nada, de broma me saludo, ¡el nunca se va sin avisarte! Seguro fue a comprar.
IRENE: Aquí no hace falta nada, el no se fue a comprar. Seguro esta con otra. ¡Búscalo!
DILIA: Buscarlo ¿A dónde? (LA AGARRA DE LAS MANOS) Irene contrólate, piensa lo que dices. Con que tiempo él va a tener otra.
IRENE: Con este tiempo por ejemplo. El tiempo que me quita a mí y se va quien sabe para donde. Claro ya entiendo el aire fresco que fue a tomar.
DILIA: Hay no Irene yo no te entiendo lo del aire fresco. ¿Qué es lo que me quieres decir?
IRENE: (CON FASTIDIO) Hay mamá, que él me dijo que se iba a tomar un aire fresco, y que porque se estaba contaminando.
DILIA: Claro Irene si tú te la pasas con una peleadera, y unos malos trato. Ese hombre lo que hace es ayudarte en todo lo que necesitas. Y tú lo que haces es tratarlo mal. Te voy a dejar un consejo mi niña, la gente se cansa.
IRENE: Y quien te está pidiendo consejos a ti. Es más te digo algo: el nunca me va a dejar ¿tú me entiendes?
DILIA: Mi niña y ¿tu por qué estas tan segura de eso?
IRENE: jajajajajajajajajaja Porque yo lo conozco y sé que es incapaz de dejarme. Es más el me lo dijo. Con eso me basta y me sobra.
DILIA: Bueno pero yo opino que tu deberías tratarlo de manera distinta. Ya no es lo mismo. Por lo visto estaban discutiendo cuando yo llegue. Y eso no es buena señal.
IRENE: ¿Señal de que mamá?
DILIA: de que la relación no está bien mi niña. ¿No te parece?
IRENE: No mamá, eso es como todo, un día estamos bien y otro mal.
DILIA: Yo que tú. Pusiera los momentos malos y buenos, en una balanza después del accidente para ver cual pesa más.
IRENE: Si, tienes razón lo voy a tomar en cuenta. Pero de igual forma, así yo lo trate todo lo mal del mundo, él no me va dejar. Pásame un vaso de agua
DALIA: Toma mi niña. Hoy no me puedo quedar, pero yo vengo mañana tempranito, para llevarte a la terapia.
IRENE: Hay mamá no te vayas no me quiero quedar sola, ese es mi segundo miedo quedarme sola en el mundo.
DALIA: Yo nunca te voy a dejar sola mi niña, yo soy tu madre y siempre voy a estar contigo pase lo que pase.
IRENE: Mami ¿tú crees que Mario me deje?
DALIA: Como te lo dije antes mi niña, la gente se cansa, pero él ha demostrado que te ama mucho. ¡Solo te pido que no lo trates mal!
IRENE: Es que yo me siento muy triste, ya no podemos salir, me la paso encerrada, el sale al trabajo y no sé si me engaña. Entonces me pongo a pensar todas esas cosas, y cuando él llega empiezo a pelear!
DALIA: (SE ASOMA EN LA VENTANA) Mario se está tardando y yo me tengo que ir mi niña.
IRENE: Bueno pero cuál es tu apuro, que yo sepa la única hija tuya soy yo.
DALIA: Es que tengo que hacer un mercadito y me van a cerrar el abasto, y ¡después voy a cenar con Rafael!
IRENE: (ASOMBRADA) Claro ya veo tu apuro, no es ningún mercadito, es el tipo ese que seguro no te deja venir para acá, no lo soporto. Y de paso en vez de llevarte a cenar tú le tienes que hacer la cena. Que de lo último
DILIA: Irene por favor respeta a tu madre
IRENE: Respétate tú, para que los demás te respeten, a estas alturas y que con citas.
DILIA: Si, yo también tengo derecho, ya no tengo hijos chiquitos a quien cuidar y además tengo tiempo para mí, y no tengo que darle explicaciones a nadie, menos a ti abusadora.
IRENE: Coño que vaina, ahora tú también la vas agarrar conmigo, todo el mundo está en mi contra.
DILIA: Yo no estoy en tu contra, solo que no me voy a aguantar tus impertinencias, de niña malcriada, con el cuento de que estas en esa silla quieres manejar a todo el mundo a tus antojos, ¡y conmigo eso no va! Reflexiona.
IRENE: Perdóname mamá, yo no quería…
DILIA: No, no, no, no me vengas ahora con cuentos y con lloradera, aprendes a respetar por las buenas o por las malas. Tu tendrás 34 años, pero yo soy tu mamá y merezco respeto
IRENE: (LLORANDO) Bueno es que a mí nadie me entiende, todo el que viene aquí me maltrata y se burla de mi. Yo no quiero eso mami.
MARIO: Señora Dilia todavía está aquí.
DILIA: Si Mario, pasando rabia pero bueno, ¡ya me voy!
MARIO: Señora Dilia, no es necesario que venga mañana a llevarla a la terapia, yo la voy a llevar
DILIA: Ok Mario, pero cualquier cosa me avisas.
IRENE: Mario ¿para donde fuiste?
MARIO: fui a caminar un rato, para que se me pasara la rabia. ¿Tu ya estas tranquila o sigues amargada?
IRENE: Si sigo amargada porque te fuiste. Estoy demasiada cansada solo me quiero recostar. ¡Ayúdame por favor!
MARIO: Te pongo esta pijama o te vas a quedar así.
IRENE: No déjame así acuéstame.
MARIO RESPIRA PROFUNDO Y SE ACUESTAN. EN LA TERAPIA.
FABIOLA: Buenos días Irene, ya te queda un mes en la rehabilitación, te voy a recetar unos estudios para ver si sigues con la terapia o te doy de alta.
MARIO: ¿Doctora que tipo de exámenes son? ¿Y donde hay que realizarlos?
FABIOLA: Son estudios especiales que se le hacen a la medula. Y yo te recomiendo que se lo hagas en la clínica Caracas, son un poco costosos pero me van a indicar si hay posibilidades de que vuelva a caminar.
IRENE: Usted, está diciendo que todavía no ¡sabe si voy a caminar! Bueno dígamelo de frente y sin tantos rodeos.
FABIOLA: No te alteres, relájate. Estoy diciendo que termines este mes con la terapia, y te hagas estos estudios. En la terapia has avanzado un poco, pero no como yo esperaba, por eso son los exámenes.
MARIO: Doctora, ella se la pasa alterada todo el tiempo esta gritando, amargada. ¿Yo quisiera saber si eso es normal?
FABIOLA: Es normal hasta cierto punto. Pero cuando ya se vuelve frecuente se sale un poco de lo normal. Irene tu consideras que lo que dijo Mario es verdad.
IRENE: bueno doctora es que me siento muy inconforme con esta situación, soy una mujer muy joven con mucha vida por delante y con ganas de vivirla, y verme en está silla, limitada me hace llenarme de rabia, que no puedo controlar y termino revirtiéndola hacía las personas que se me acercan.
FABIOLA: Creo que es importante Irene que te refiera a terapia psicológica para que aprendas a manejar tu situación de incapacidad y para que mejores tu relación con los demás. Sobre todo con Mario y tu mamá, ya que ellos son las personas incondicionales contigo y no merecen estar sujetos a tus cambios de ánimos.
IRENE: No tienes razón, pero me someteré a esos exámenes y a la terapia psicológica, aunque estoy segura de que eso es otra perderá de tiempo como tu terapia.
REGRESAN A SU CASA
MARIO: Cariño realmente estas dispuesta a someterte a los estudios médicos y a la terapia psicológica que te ofreció la doctora Fabiola.
IRENE: Como crees, más bien estoy decidida a abandonar esa terapia en la que no creo, como tampoco estoy dispuesta a someterme a ninguna terapia psicológica.
MARIO: Considero que debes pensar bien esa decisión que no contribuye en nada para el mejoramiento de tu salud tanto física como mental. Tampoco contribuye en el mejoramiento de nuestra relación.
IRENE: En cuanto a nuestra relación yo estoy segura de que no me vas a dejar, tu mismo me lo has repetido infinidades de veces y por mi condición de incapacidad también estoy segura de que no volveré a caminar ya que no veo mejoría.
MARIO: Bueno lo que tu piensas es todo lo contrario a lo que yo creo, yo lo único que sé, es que a la final, uno tiene que creer en algo, sea DIOS, LOS MUERTOS, EL DIABLO, que se yo, en lo que tú quieras, pero siempre en algo.
IRENE: Si nos ponemos a ver, yo creo en Dios entonces
MARIO: Sí, y ¿Por qué lo dices?
IRENE: Por que a cada rato me lamento y lo menciono, (PAUSA) ¿me ha servido de algo?. No, porque todavía estoy así.
MARIO: tu falta de voluntad y de fe, no te permite avanzar en tu recuperación, tienes una vida por delante y la oportunidad que te ofrece la terapia. En la medida que aceptes tu condición, aprenderías a valorar tus otras capacidades y le sacarías provecho.
IRENE: Tu lo ves así, porque no eres tu el que está en esta silla de rueda, mejor vete y déjame sola, no quiero seguir hablando contigo. (MARIO LA IGNORA).
AL DIA SIGUIENTE
DILIA: Buenos días mi niña, estas lista para llevarte a la terapia?
IRENE: No son buenos días y no estoy lista, porque no pienso ir a esa terapia, estoy harta de ustedes y de esa bendita terapia.
MARIO: Cómo que no vas?
IRENE: Ya te lo había dicho, se te olvido? También te pedí que te fueras, pero no por un rato….vete no quiero verte nunca más. (PAUSA)
MARIO: Eso es lo que quieres, entonces me voy a recoger mis cosas y no sabrás mas nada de mi! (SALE)
DILIA: Que te pasa? Estás loca, que piensas hacer con tu vida?
IRENE: Nada, debí morirme en ese accidente. En este momento quiero estar sola
DILIA: Me iré pero vendré más tarde a ver si ya se te ha pasado el mal humor.
IRENE: LLORA AMARGAMENTE, NO QUIERE CONSUELO Y EN ESE MOMENTO DECIDE QUITARSE LA VIDA….
MARIO Y DILIA SE ENCUENTRAN EN LA CAFETERIA CERCANA:
DILIA: Estoy muy preocupada por la actitud de Irene
MARIO: Yo también, espero que dentro de un rato esté tranquila, quizás un espacio sola la haga reflexionar.
DILIA: No lo creo, me lo dice mi intuición de madre, mejor vámonos, antes de que cometa una locura.
IRENE: Avanza su silla hasta la cocina, toma un filoso cuchillo y cuando está a punto de clavárselo en el corazón, llega Mario y Dilia
DILIA: Hija…que haces, suelta ese cuchillo
MARIO: Toma fuertemente a Irene por los brazos, mientras forcejean le quita el cuchillo…LE GRITA A DILIA llama una ambulancia…rápido…rápido
IRENE NO ENTRA EN RAZON; ESTA REALMENTE DESQUICIADA…LLEGAN LOS MEDICOS, MIENTRAS SE LA LLEVAN ELLA SIGUE PEGANDO GRITOS, MARIO Y DILIA LA ACOMPAÑAN….
FIN
AUDRY TERÁN
domingo, 7 de marzo de 2010
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